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Viéndolo desde una perspectiva pragmática, la vida es bastante simple; hay cosas que puedes controlar y cosas que no. Punto.

Todo se reduce a tus elecciones con respecto a lo que sí está bajo tu control y a tu actitud con respecto a lo que no, aunque muchas personas no tienen muy clara esta diferencia. Hay por lo menos cinco cosas sobre las que seguramente no estás tomando responsabilidad plena, y es momento de que tomes consciencia de ellas.

Las opiniones y críticas de los demás

Por ejemplo, que te afecte o no lo que las otras personas piensen u opinen de ti o tus decisiones, es una elección sobre la cual tienes completa libertad. La mayoría de las personas se quedan atrapadas en las opiniones negativas de otros porque no confían lo suficiente en su propio criterio. Quizá crecieron con padres que los convirtieron en personas inseguras, quizá sufrieron acoso escolar, o se vieron envueltos en una relación tóxica que les arrebató la autoconfianza.

Pero sin importar el contexto, mandar al demonio de manera genuina y absoluta lo que los demás piensen sobre nuestra vida es siempre una posibilidad.

Tienes que darte cuenta de que solo tienes una vida. Y aunque como seres humanos tenemos esa desagradable tendencia a meternos en la de los demás, no puedes permitir que otros controlen la tuya. Todas esas personas que quieren decirte lo equivocado que estás y qué camino tomar, en realidad tienen las mismas inquietudes y se sienten igual de perdidos que tú. Es más, alguien que está razonablemente convencido de lo que quiere y de qué camino necesita seguir, generalmente no tiene tiempo de criticar a nadie.

Absolutamente nada de lo que decidas hacer va a ser del agrado de todo el mundo. Siempre habrá algún antagonista dispuesto a arruinarte la fiesta. La felicidad, más que UNA decisión, es una serie de pequeñas decisiones, y entre las más importantes se encuentra la elección de seguir tu propio criterio sin culpas. ¿Que te vas a equivocar? por supuesto que sí, pero mientras sean tus propios errores y no los de los demás, podrás construir con ellos la escalera hacia tus triunfos más grandes.

Expectativas

La forma más sencilla de llenar tu vida de decepciones es crear expectativas relacionadas con la forma en que los demás van a reaccionar. Cualquier cosa buena que hagas por los demás se puede convertir en una mala experiencia si la haces convencido de que vas a obtener alguna recompensa a cambio, aunque se trate de un simple agradecimiento. La decisión de esperar o no algo a cambio de tus favores también está en tus manos, y por ende el hecho de sentirte o no decepcionado.

No estoy diciendo que no tengas permiso de sentirte decepcionado de vez en cuando. Es perfectamente normal que a todos nos suceda. Lo que quiero decir es que la decepción se trata siempre de una elección que tomamos desde el momento en el que comenzamos a generar expectativas irreales sobre los demás.

Vive la vida con cero expectativas y nadie nunca te lastimará. Vive la vida con el convencimiento pleno de que tu felicidad y tu éxito radican exclusivamente en tus acciones y tu actitud, y alcanzarás el éxito.

Perspectiva

Sin importar lo mal que crees que te va, siempre hay alguien a quien le va peor. Hay personas en el mundo que están pasando por situaciones terribles que tú ni siquiera puedes imaginarte, pero si estás leyendo este artículo justo ahora, significa que sabes leer, tuviste una educación, tienes acceso a internet y a servicios como electricidad, así que estoy seguro de que no entras en esa categoría. Siempre ten en cuenta lo increíblemente privilegiado que eres.

Cuando tomas perspectiva de todas tus ventajas, te das cuenta de que hay miles de seres humanos haciendo mucho más con mucho menos de lo que tú tienes, y eso te obliga a convertirte en alguien más agradecido y dispuesto a utilizar sus recursos en pro de si mismo. De nuevo, la perspectiva junto con la actitud son decisiones personales.

Trabajo duro

Quizás no seas el más inteligente, el más rápido o el más atractivo. Pero tu día tiene las mismas horas que el día de los demás. Si realmente deseas algo que consideras que te hará feliz, entonces decide dejar a un lado las distracciones y enfocar más horas de tu día a conseguir ese algo.

Quizá en el camino te des cuenta de que realmente no era lo que deseabas, pero habrás aprendido un montón de cosas, y tendrás más herramientas para cambiar el rumbo según tu propio criterio.

Mantente positivo

Sabemos que has escuchado esto miles de veces. Es una frase tan trillada que en cuanto la escuchamos comenzamos a ignorar a nuestro interlocutor. Pero mantenerse positivo no tiene que ver con andar por la vida con una venda de ingenuidad en los ojos, sino precisamente con asumir lo peor. De hecho, lo único que tenemos seguro es que nos vamos a morir, pero la positividad tiene que ver con la posibilidad de decidir cómo viviremos el tiempo que nos resta de aquí a que eso ocurra.

Positividad es decidir que todas nuestras acciones, pensamientos y actitudes van a llevarnos a ser mejores y no peores, y eso es independiente de los retos, las tragedias o las alegrías que el destino nos ponga por delante.

En resumen, si quieres ser feliz, tienes que empezar por decidir que las críticas de los demás no van a afectarte, que no vas a generar expectativas irreales, que siempre verás las cosas desde una perspectiva ventajosa, que trabajarás duro y que tu actitud será positiva.

No es un trabajo fácil, pero es una fórmula comprobada.